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| El presente de todas las cosas |
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Por: Alejandra Fonseca/ lafonsz@hotmail.com
“El tiempo, si permaneciese, no sería tiempo”, escribió Agustín de Hipona en su libro ‘Confesiones’. “El tiempo es obra tuya”, le dice a Dios.
En un su diálogo con Dios, le pregunta: “¿Qué es, pues, el tiempo? ¿Quién podrá explicar esto fácil y brevemente? ¿Quién podrá comprenderlo con el pensamiento, para hablar luego de él?”
Él mismo, San Agustín, de origen romano, de comienzos del Siglo V de nuestra era, es quien responde de una manera preclara al respecto:
“Sé bien lo que es (el tiempo), si no se me pregunta. Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Pero me atrevo a decir que sé con certeza que si nada pasara, no habría tiempo pasado. Y si nada existiera, no habría tiempo presente.”
Continúa en sus meditaciones dejando fuera de duda el tiempo presente, “que se mide mientras pasa”, pero cuestiona el cómo se mide éste:
“No podemos medir las cosas que no son, y las cosas pasadas y futuras no son. Más el tiempo presente, ¿cómo lo medimos, puesto que no tiene espacio? Mídase, pues, mientras pasa; más una vez que ha pasado, no se mide, porque ya no hay cosa que se pueda medir… El presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad.
“Y, sin embargo, medimos los tiempos, y no aquellos que todavía no son, ni tampoco los que ya no son, ni aquellos que no se extienden con alguna duración, ni los que no tienen términos. No medimos, pues, ni los tiempos futuros, ni los pasados, ni los presentes, ni los que van pasando; y, sin embargo, medimos los tiempos.”
San Agustín, también considerado el más grande entre los Padres de la iglesia y uno de los filósofos cristianos más importantes de todos los tiempos, expone la inexactitud de que sean tres los tiempos que existen, sino “un presente de todas las cosas”, y lo hace de manera por demás sencilla y hermosa:
“Tampoco se puede decir con exactitud que sean tres los tiempos: pasado, presente y futuro. Habría que decir con más propiedad que hay tres tiempos: un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras. Estas tres cosas existen de algún modo en el alma, pero no veo que existan fuera de ella.”
Y concluye con claridad:
“El presente de las cosas idas es la memoria. El de las cosas presentes es la percepción o la visión. Y el presente de las cosas futuras, la espera.” |
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